Salvo uno que otro resignado a perder su dinero a menos de que ocurra una hecatombe va apostar a la que arranca el viernes en Toronto a favor de los Azulejos, que reciben a los todopoderosos Dodgers de Los Ángeles, que sí, se han ganado la antipatía de buena parte de la afición.
La mía no, esa ya la tenían desde hace casi cincuenta años…
No cometen nada ilegal, las reglas de las Mayores permiten gastar la lana que gusten siempre y cuando se dejen caer con su parte en el llamado ‘impuesto de lujo’ que, se debe decir, no son los únicos en pagarlo cada año.

Pero la pregunta de quienes apuestan no debe saber quién va ganar la serie mundial, es en cuántos juegos se la van a llevar los Dodgers. Yo la verdad y sin sugerir que apueste, creo que no se va más allá de cinco.
El cuerpo de pitcheo de los Dodgers abridor ha estado de mírame y no me roces y con eso deben tener para acabar la esperanza de todo Canadá y uno que otro punto circunvecino. Busca uno el dato y pocas series han tenido sorpresas.
Los mismos Dodgers concretaron aquella de 1988 contra los ‘Bash Brothers’ de los Atléticos de Oakland o la de 1969, cuando los llamados ‘Milagrosos’ Mets de Nueva York vencieron en cinco juegos a los Orioles de Baltimore,

Algo así requieren los Azulejos de Toronto. Pero si a los Dodgers se les señala de gastar sumas de dinero que alimentarían a algún país de la África Sudsahariana, no se puede descartar que han tenido buen ojo… ¿o me va decir que Max Muncy o los ex miembros Justin Turner y Chris Taylor eran unos ‘caballones’ antes de llegar al equipo?
Muncy hasta con los Charros de Jalisco se echó su vuelta. Tommy Edman, Freddie Freeman y obvio Teoscar Hernández, quien va enfrentar a su ex equipo, ya no fueron considerados. A Freeman en Atlanta lo descartaron por veterano y vea nada más.
El documental de los Expos
Antes de coger rumbo, me dí a la tarea de mirar el documental de los Expos de Montreal, ya sabe, en la plataforma de la N…ok Netflix pues. Se trata de saber, como su nombre lo indica ‘¿Quién Mató a los Expos de Montreal?’
Jeffrey Loria, posteriormente dueño de los Marlins de Florida, lo vendió y su subalterno, David Samson son los más señalados. Hace dos décadas que el equipo se fue a Washington y las heridas siguen abiertas.

No se consiguió un estadio con fondos públicos y las entradas estaban del nabo al vetusto y dañado Olympic Stadium. Me recordó lo que pasa con la afición de Navojoa. Los equipos de Sonora, Naranjeros y Yaquis tuvieron inmueble nuevo pero no en la casa de los Mayos. ¿Solución? culpa al directivo.
Caímos en el que ‘la gente no va al estadio porque la directiva no le invierte y ésta no le mete lana porque… pues ya vimos, bajas entradas y estadio’
Obvio que la situación del equipo de Tucson sirve para sacar el rencor acumulado contra la directiva y sí, se tiene el derecho que dan las benditas redes sociales, así como cuando los Algodoneros de Guasave se fueron a Zapopan… la verdad es que el dueño se llevó su negocio a otro lado y… pues es su derecho. Muchas gracias.
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René Cárdenas Andrade ha sido reportero-editor desde 1991. Reconocido por la Asocrode






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