*TOMADO DE EL DIARIO DE SONORA

René Cárdenas Andrade

 

 Los Diamondbacks de Arizona amanecieron el miércoles con una magra ventaja de medio juego sobre los Rockies de Colorado en la punta del Oeste de la Liga Nacional.

Con marca de 17-11, ésta pudiera ser mejor si no fuera por los tres rescate que el cerrador Fernando Rodney ha echado a perder… pero es Fernando Rodney, no Mariano Rivera.

Y como suele ocurrir a estas alturas de la campaña, surge la pregunta ¿Arizona puede aguantar embestidas del favorito en el sector, Dodgers de Los Ángeles? El bullpen es clave

Pero si en el relevo hay dudas con Rodney, quizá en un momento de la campaña Torey Lovullo, mandamás en la caseta, pudiera voltear hacia el derecho Archie Bradley y su 1.13 de limpias admitidas en 16 entradas lanzadas hasta antes del juego de ayer.

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Archie Bradley ha sido el mejor hombre en el bullpen de los Diamondbacks.

El número de innings trabajados por Bradley es la mayor cifra para un miembro del cuerpo de relevistas de los Diamondbacks. Quizá sea la respuesta.

Pero antes de dejar a los Diamondbacks por la paz este día, Shelby Miller, derecho quien ha sido un fiasco costoso desde que llegó al Valle en 2016, alargó su penar la semana anterior cuando se lesionó y quedó fuera de la campaña ya que va al quirófano por su codo de lanzar.

Miller cobrará entre 2016 y 2017 nueve millones cuatrocientos mil dólares, penys más, penys menos. Cada una de las cinco victorias de Miller en su paso por Arizona le ha costado a los Diamondbacks un millón 880 mil dólares, herencia maldita del ex gerente Dave Stewart y su jefe, Tony LaRussa. Con esto, la organización quizá no tenga mucha movilidad una vez que pase el Juego de Estrellas y sea momento de movimientos.

 

Cuero delgado

Esas delicadezas. Un bateador se vuela la barda y si no se apura a recorrer las bases a doscientos kilómetros por hora, el rival se dice ofendido por una burla.

Arroja el bat al aire y que me frían, también hay honor mancillado por la burla.

Ah pero cuando un lanzador logra un tercer out, o sale de un problema y se dirige a su dugout con puños al aire, gritos de júbilo…tipo Carlos Zambrano, ni quien le diga absolutamente nada.

Las famosas reglas no escritas del beisbol cada vez parecen ser más y más simplonas y quizá sea hora de que empiecen a ser ‘reglas escritas’

Ahora hay hasta molestia cuando un bateador toca la bola ante una de esas llamadas ‘formaciones escopeta’ O sea que para no insultar o hacer mofa del rival, hay que tratar de conectar la pelota hacia sus terrenos… no por favor, no le hagan al faquir. Muchas gracias.

Comentarios: ultimodown@gmail.com

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