
*TOMADO DE EL DIARIO DE SONORA
René Cárdenas Andrade
Se acerca el Juego de Estrellas, la casa de los Rojos de Cincinnati serea donde se efectúe y siempre que estamos cerca del partido estelar, pienso en Pete Rose y Ray Fosse.
Es una escena que quizá ya ha visto decenas de veces en la televisión. El juego de estrellas de 1970, celebrado el 14 de
julio también en el antiguo estadio de Cincinnati, el Riverfront.
Rose corría desde segunda en la parte baja de la entrada doce… No, en esos días no paraban el partido por que se les acabaron los jugadores como ocurrió en 2001. Jim Hickman dio imparable al central ante el lanzador Clyde Wright.
Amos Otis levantó la pelota y mandó su tiro al plato donde Rose se llevó de corbata al receptor de tercer año de los Mellizos de Minnesota. El impacto de ‘Pistón Pete’ hizo que Fosse soltara la pelota para que Rose fuera safe y el marcador acabara 5-4 para la Nacional.
No, por si cree que en esos días ya se disputaba la localía de la serie mundial, déjeme recordarle que no, era simplemente un partido de exhibición que a Fosse le costó una salud que hasta estos días, sigue sin componerse.
El catcher acabó con separación de hombro y con 23 años de edad vio acabada su temporada. Tampoco es que su carrera se hubiera agotado.
En 1973 fue enviado a los Atléticos de Oakland donde le cachó a Ken Holtzman, Vida Blue y Jim ‘Catfish’ Hunter, todos ganadores de veinte juegos al menos y ganó las series mundial de ese año y la de 1974. Se retiró en 1979 y hace dos años le dijo a CBS Sports que aún sentía dolores en el hombro que se separó hace 45 años.
Los defensores del beisbol de garra por supuesto que dirán que Rose hizo bien al embestirlo, además que Fosse bloqueaba el plato sin la pelota en la mano. Cuestión de enfoques.
Dolor de cabeza rojo
Los Piratas de Pittsburgh arrancaron la jornada de ayer con cincuenta triunfos. La segunda mayor cifra en la Liga Nacional y de todas las Grandes Ligas… pero tienen un dolor de cabeza.
Una organización que duró décadas en la ignominia tiene el infortunio de ser parte de la División Central de la Liga Nacional, donde también compiten los Cardenales de San Luis.
Los dos equipos arrancaron serie en Pittsburgh el jueves y los Cardenales volvieron a decirle a los Piratas quiénes son los dueños del sector… y mientras Pittsburgh no los pueda vencer, no pasarán de ser ‘un buen equipo’
Las 56 victorias de los Cardenales antes de ver acción el viernes los tienen tranquilos en el primer lugar. Desafortunadamente para ellos, se depende del juego de estrellas para saber si el campeón de la Liga Nacional tendrá la oportunidad de abrir en casa el clásico de otoño. Muchas gracias.
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