
*TOMADO DE EL DIARIO DE SONORA
René Cárdenas Andrade
Vince Lombardi, afamado head coach de los Empacadores de Green Bay (NFL para los que de plano de quedaron de a ‘what?’) se hizo famoso por varias frases.
La que quizá más retumba ahora es aquella que dice ‘ganar no lo es todo, es lo único’ que por cierto le dio en la torre a aquella del barón Pierre de Cuobertin (1863-1937), padre de los modernos juegos olímpicos que rezaba, ‘ganar no lo es
todo, lo importante es competir’
Pero Lombardi tenía otra más interesante, una que dice ‘ganar es una costumbre, por desgracia también lo es perder’ Es esta última la que pinta tal cual a la versión 2015 de los Padres de san Diego.
Millones de dólares invertidos, firmas que parecían llevarlos a ser una seria competencia para los Dodgers de Los Angeles en el Oeste de la Liga Nacional… pero nóminas por bastante más modestas los han superado cuando casi llegamos a la pausa del Juego de Estrellas.
San Diego tenía ayer marca de 37-43 a ocho largos juegos de los Dodgers, claro que son alcanzables, pero hablamos de un equipo que debió estar en la pelea desde el inicio del calendario de las Grandes Ligas.
Bud Black, quien tomó las riendas del equipo en el 2007 ante la salida de Bruce Bochy, fue aguantado por una directiva que sabía que contaba con muy pocas armas para dar batalla. Aún así, en 2010 le alcanzó para ser Mánager del Año sin ir a playoffs al dejar ir el banderín en el mes final ante los a la postre campeones, Gigantes de San Francisco.
¿Qué relación tiene esto con el comentario de entrada? Que me parece que los Padres están acostumbrados a perder.
Cuatro por juego
Este 2015, ya con Justin Upton, Wil Myers, Will Middlebrooks, Derek Norris y sobre todo Matt Kemp, eso en el bateo, pues resulta que los Padres apenas rebasan las cuatro carreras por partido en promedio (4.08) Son el número catorce de las Mayores con 327 carreras anotadas y la sexta cifra más elevada de la Liga Nacional.
¿Es cosa de pitcheo? Más bien es cosa de agallas, porque el equipo no olvide que se pierde o se gana igual por una que por veinte. Es en los juegos ajustados cuando el equipo que ahora dirige Pat Murphy parece espantarse.
Por cierto que Murphy dirigió a los Sun Devils de Arizona State entre 1995 y 2009. En 2013 estuvo al frente de los Padres de Tucson. En 2014 el equipo se convirtió en los Chihuahuas de El Paso a quienes mandó hasta hace unas semanas.
Ahora tiene la misión de cambiar la inercia de un equipo, de perdedor, con todos las piezas necesarias para hacerse ganador. Muchas gracias.
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