
René Cárdenas Andrade
Para nada estoy de acuerdo. Si por años se luchó porque las Grandes Ligas, o mejor dicho todo el beisbol, utilizara la tecnología para aclarar situaciones apretadas, ahora que no vengan con que no se vale primero revisar la jugada.
A veces siento que ESPN peca de fanático en este sentido cuando sus cronistas se quejan de la manera en la que los mánagers hacen algo de tiempo en diálogo con el ampayer mientras en la caseta un asistente le da la revisadita a la jugada antes de decirle, ‘sí, rétala’
¿O qué quieren? ¿que lo hagan a lo loco? ¿que se la jueguen? A veces Fernando Alvarez y su hermano Alfredo, así como Ernesto Jerez y Guillermo Celis parecen olvidar que el timonel sólo tiene una oportunidad de pedir revisión y que si la pierde, por no revisarla antes, se acabaron los retos.
Es obvio, a los puristas les rechina el hígado cuando ven esto. Creo que preferirían que los guantes no hubieran crecido jamás. Pero el beisbol de paga y amateur nunca ha dejado de cambiar.
En abril de 1973, Ron Bloomberg, de los Yanquis de Nueva York, se convirtió en el primer jugador en la historia en tomar turno como bateador designado y eso le pateó ‘allá’ a los puritanos. También ocurrió cuando las Grandes Ligas ampliaron los playoffs a cuatro equipos en 1970 y cuando esto se repitió a ocho en 1995, en la actualidad, diez equipos avanzan a postemporada.
La regla llegó cuatro años tarde para el lanzador venezolano Armando Galarraga, quien el 2 de junio del 2010, cuando jugaba para los Tigres de Detroit, fue privado de un juego perfecto por un error del ampayer James Joyce, quien decretó safe a Jason Donald, de los Indios de Cleveland en el que hubiera sido el out final.
La repetición llegó para quedarse señores.
Bajo riesgo
Sobre la otra regla, esa que le impide al receptor bloquear el home sin tener la pelota…. Esa sí… ahí sí que me entrego a la negativa rotunda.
Hasta donde yo sé, cuando se daba una jugada en el plato, con el catcher adelante del plato, quien más riesgos corre es precisamente el receptor. Bajo su riesgo, con todo y arreos puestos.
Recibir el ‘caballazo’ de, no se, ¿cuánto le gusta el priomedio de kilogramos de un jugador de Grandes Ligas? ¿Ochenta, noventa kilogramos? ¿Y encarrerados? Digo, en su cuero lo hallará. ¿Porqué tratar de proteger a quienes no se dejan?
Ahora, hasta donde yo sé, la regla quedó a criterio de los ampayitas, entonces ignoro porqué carambas se ha pedido revisieon. Al menos en el futbol americano de la NFL no todas las jugadas son revisables. Muchas gracias.
Comentarios: renec@eldiariodesonora.com.mx





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